Una de las tendencias en educación este 2019 está siendo la de incorporar un huerto escolar en los colegios, ya que está demostrado por numerosos estudios que favorece, entre otras cosas, al desarrollo cognitivo y emocional de los estudiantes.

Tener un huerto escolar en clase, además, les hace aprender diversas materias de forma práctica. Y es que la importancia del huerto escolar dentro de las instituciones es cada vez mayor.

 

¿Qué es el huerto escolar y para qué sirve?  

Un huerto escolar, como su nombre indica, es un huerto montado en el colegio o centro educativo. Este huerto sirve como actividad a desarrollar en dichos centros y afecta positivamente al alumnado, independientemente de su edad, ya que pueden implicarse de distintas formas según sus necesidades.

 

Objetivos del huerto escolar:

Los beneficios del huerto escolar pueden ser infinitos, por lo que es interesante marcarse previamente unos objetivos, dependiendo de las edades de los estudiantes y de los recursos del colegio. Los objetivos y beneficios más importantes de tener un huerto escolar son:

  • Fomentar el contacto con la naturaleza a través de las plantas.
  • Crear lazos afectivos con el entorno, aprendiendo a respetar a la naturaleza.
  • Aprender a valorar el agua y no malgastarla.
  • Estudiar el proceso de crecimiento y desarrollo de los seres vivos (las plantas del huerto escolar).
  • Reconectar con la naturaleza aun estando en plena ciudad.
  • Fomentar el trabajo en equipo y el desarrollo emocional.
  • Enseñar responsabilidad y concienciación medio ambiental.
  • Potenciar el cultivo de productos autóctonos.
  • Enseñar hábitos de vida saludable, como la alimentación sana y equilibrada.
  • Aprender de manera práctica lo que ven en los libros.
  • Implicar a las familias.

Tipos de huerto: 

Pero… ¿Cómo hacer un huerto escolar? Antes de abordar este proyecto educativo, tenemos que tener claro cómo queremos que sea, ya que hay distintos tipos:

  • Huerto en maceta: Este huerto está formado por un conjunto de macetas y/o jardineras. Se les coloca el abono necesario (adquirido en una tienda especializada) y se siembran las semillas.

  • Huerto de suelo: Estos huertos funcionan con los métodos de la agricultura tradicional (como los de maceta y las mesas de cultivo). Se construyen directamente en el suelo natural, por lo que el tipo de tierra tiene que ser adecuado para poder cultivar las plantas.

  • Mesas de cultivo: Los huertos se construyen dentro de mesas con una altura determinada.

huerto mesa de cultivo

  • Huerto ecológico y/o reciclado: Con técnicas agroecológicas como la hidroponía. Dentro de este tipo de huertos existen los huertos verticales, ideales para hacer posible el cultivo en las ciudades, sobre todo cuando no existe espacio o luz suficiente. También se pueden construir huertos con material reciclado, como en botellas o en el interior de un neumático.

Huerto escolar vertical que funciona mediante hidroponía gracias al sistema de Optimus Garden.

¿Sabías que…?

Nelson Mandela dedicaba muchísimas horas de su día a cultivar  plantas y vegetales mientras estuvo preso en Sudáfrica. Practicaba la horticultura (cultivaba hortalizas) en latas de aceite (normalmente). Incluso se dice que llegó a cuidar de un total de 900 plantas, mejorando así no sólo su dieta si no la de otros prisioneros.

 

5 Actividades del huerto escolar: 

Son muchas (¡Muchísimas!) las actividades que se pueden realizar en un huerto. Depende del tipo de huerto y de la edad de los estudiantes. Se pueden aprender distintas materias, no sólo relacionadas con el conocimiento del medio o la biología. Física, matemáticas, ética… y un largo etcétera.

Aquí te proponemos 5 actividades que puedes realizar con tus alumnos y alumnas, según el proceso de crecimiento en el que se encuentren las plantas:

1. Siembra: 

Los estudiantes pueden comenzar a trabajar en el huerto escolar desde el principio. Por ejemplo, con la siembra de las primeras semillas. Ya sea en un cultivo en tierra o en hidroponía, las semillas siempre necesitan unas condiciones determinadas para poder germinar. Esto les hará aprender a contar cuántas semillas hacen falta (dependiendo de la variedad), cómo separarlas, y a tener paciencia hasta que éstas germinen.

Foto de siembra de perejil que posteriormente se trasplantan en el huerto vertical Optimus Garden.

2. Esquejes

Una manera rápida y sencilla de multiplicar las plantas, es a través de los esquejes. Esto es, utilizar una parte viva de una planta ya desarrollada (un brote, tallo o rama), cortándolo y plantándolo en un sustrato nuevo para que pueda desarrollarse.

Foto del esqueje de una planta aromática (hierbabuena) antes de meterlo en el huerto súper productivo OGFARM.

3. Nutrición: 

Aprender cuáles son las necesidades de las plantas (como qué nutrientes necesitan para crecer), cómo influye cada mineral en el desarrollo de la planta, cómo saber cuando a la planta le falta algo o si está enferma (comprobar el estado de la raíz es una buena manera de saber si la planta está sana, aunque esto sólo se puede hacer en el caso de los huertos verticales que no utilizan tierra).

Ejemplo de raíces sanas en hidroponía (huerto vertical de Optimus Garden)

4. Cosecha y poda: 

Cosechar y podar las plantas y vegetales que previamente han sembrado y visto crecer es una actividad realmente enriquecedora para los alumnos y alumnas. Poder tocar las plantas, olerlas y comerlas despierta en ellos múltiples sentidos, además de potenciar el trabajo en equipo.

5. Talleres de cocina: 

Tras cosechar y podar el huerto, las plantas y vegetales se pueden aprovechar no sólo para llevar a casa y que las familias también las disfruten. En el mismo colegio se pueden realizar talleres de cocina, donde pueden aprender distintos platos saludables (conociendo así la importancia de llevar una dieta sana y equilibrada). Preparar ensaladas, zumos o smoothies con hierbas aromáticas, cremas naturales… ¡Las posibilidades son infinitas!

 

Conclusiones del huerto escolar: 

Como hemos podido ver a lo largo de este artículo, los beneficios del huerto escolar son muchos y bastante relevantes en el terreno de la educación. A nivel de contenido, los estudiantes aprenden:

  • Alimentación saludable.
  • Concienciación medio ambiental y sosteniblidad.
  • Agricultura sostenible y del futuro (en el caso de la hidroponía con los huertos verticales).

A nivel didáctico:

  • Aprendizaje colaborativo (trabajo en equipo).
  • Desarrollo emocional y despertar la curiosidad y el ingenio.
  • Fomenta el desarrollo de la paciencia y del esfuerzo, además de la empatía por cuidar de un ser vivo.

Por lo tanto, es una propuesta bastante interesante a tener en cuenta para incorporar en el centro educativo donde trabajas o donde llevas a tus hijos.

Si quieres saber cómo poner un huerto vertical en tu centro educativo: 

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